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Adiós al emperador del rojo: muere Valentino, el hombre que convirtió la elegancia en eternidad

  • fussionvipmagazine
  • hace 14 minutos
  • 3 Min. de lectura

Valentino Garavani, leyenda absoluta de la moda italiana y uno de los grandes arquitectos del lujo del siglo XX, falleció a los 93 años en Roma. Padre del icónico “Valentino rojo” y creador de un ideal de belleza atemporal, su muerte cierra una era dorada de la alta costura y deja un legado que seguirá desfilando para siempre


El mundo de la moda guarda silencio. Valentino Garavani, el diseñador italiano que transformó la elegancia en un arte eterno y convirtió cada vestido en una declaración de belleza, ha fallecido a los 93 años en su casa de Roma. Durante décadas vistió a reinas, primeras damas y leyendas de Hollywood, definiendo un ideal de lujo que trascendió modas y generaciones. Con su muerte no solo se apaga una firma irrepetible: se cierra definitivamente la era de la alta costura entendida como majestuosidad, perfección y tiempo detenido.

Nació el 11 de mayo de 1932 en Voghera, en el corazón de Lombardía, Valentino Clemente Ludovico Garavani supo desde muy joven que su destino estaba vinculado a la belleza. Con solo 17 años se trasladó a París, donde se formó en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne y trabajó junto a maestros como Balenciaga, Jean Dessès o Guy Laroche. Allí aprendió la disciplina, la precisión y el respeto casi sagrado por el oficio que marcarían toda su carrera.

En 1960 regresó a Italia y fundó su casa de moda en Roma. Fue el inicio de una revolución silenciosa: Valentino construyó un estilo reconocible al instante, basado en líneas puras, detalles minuciosos y una visión del lujo asociada a la armonía y la perfección. En una época de cambios culturales, él apostó por una elegancia sin estridencias, profundamente femenina y rigurosamente bella.

Su nombre quedó unido para siempre al legendario “rojo Valentino”, un tono vibrante e hipnótico inspirado, según contaba, en un viaje a España. No era solo un color: era una declaración de poder, sensualidad y sofisticación. Aquel rojo se convirtió en emblema de la casa y en uno de los grandes símbolos de la moda del siglo XX. Tanto, que en su última colección, en 2007, Valentino decidió que todas las modelos desfilaran vestidas de rojo, como un adiós majestuoso y perfectamente calculado.

Durante décadas, sus diseños fueron sinónimo de estatus y glamour. Jacqueline Kennedy confió en él para su vestuario más íntimo; Elizabeth Taylor, Sophia Loren, Sharon Stone, Julia Roberts o Gwyneth Paltrow llevaron sus creaciones en algunos de los momentos más icónicos de la alfombra roja. Valentino no vestía cuerpos: construía imágenes destinadas a quedar en la memoria colectiva.

Su impacto fue mucho más allá de las pasarelas. Valentino trasladó la alta costura a la cultura popular sin vulgarizarla, manteniendo un estándar de excelencia que resistió modas pasajeras y revoluciones estéticas. Su obsesión por el detalle, su control absoluto de la silueta y su romanticismo refinado definieron una forma de entender el lujo que hoy parece casi irrepetible.

Retirado oficialmente en 2008, nunca dejó de ser una referencia viva. En diciembre de 2023 recibió el premio a los logros destacados en los British Fashion Awards, un reconocimiento tardío pero justo a una carrera que había marcado a generaciones enteras de diseñadores.

La Fundación Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti ha anunciado que será velado en la Piazza Mignanelli de Roma entre el 21 y el 22 de enero, y que su funeral se celebrará al día siguiente en la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires. Roma, la ciudad que lo vio triunfar, será también la que lo despida.

Con Valentino se va una forma de entender la moda como arte eterno, como gesto de belleza absoluta. Pero su legado permanece: en cada vestido que cae con precisión perfecta, en cada mujer que se enfunda un rojo imposible de olvidar y en cada pasarela que aún sueña con alcanzar la elegancia que él convirtió en leyenda.

Más allá de la alta costura, Valentino también dejó una huella imborrable en el universo de los perfumes, donde supo traducir su visión de la elegancia en fragancias tan sofisticadas como atemporales. Desde el mítico Valentino Classique, lanzado en los años setenta y convertido en sinónimo de feminidad opulenta, hasta creaciones más contemporáneas como Valentino Donna o Uomo, sus perfumes capturaron el mismo espíritu que sus vestidos: sensualidad medida, lujo refinado y una identidad inconfundible. 

Cada fragancia fue concebida como una extensión de su estilo, con composiciones ricas, envolventes y perfectamente equilibradas, pensadas para dejar una estela memorable, nunca estridente. Como sus diseños, los perfumes de Valentino no seguían modas pasajeras: estaban destinados a perdurar, a convertirse en clásicos y a acompañar a quienes los llevan como una firma invisible de distinción.



 
 
 

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