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Arzobispo Morel Diplán presidió eucaristía por la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo en la Catedral Primada de América

  • fussionvipmagazine
  • hace 6 días
  • 4 Min. de lectura

La Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Santo Domingo desarrolló un amplio programa de acciones, impactando a más de 143,000 personas, en su mayoría pacientes en condición de vulnerabilidad, a través de 4,100 entes eclesiales y de salud

Santo Domingo.- En ocasión de la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, S.E.R. monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis Metropolitana de Santo Domingo, presidió la celebración de la Santa Eucaristía en acción de gracias en la Catedral Primada de América, con motivo del Día Mundial del Enfermo, organizada por la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis.

Durante su homilía, el arzobispo Morel Diplán elevó oraciones y reflexiones centradas en la esperanza cristiana, el valor del sufrimiento ofrecido y la cercanía solidaria con los enfermos y sus familias. “La celebración se enmarca en el llamado del papa León XIV, quien ha propuesto como tema para esta Jornada ‘La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro’, invitando a la Iglesia y a la sociedad a redescubrir el cuidado del que sufre como un mandato de amor y una responsabilidad compartida”, resaltó.

“En la práctica médica, algunas de las virtudes que se piden a los médicos y a todos los que se dedican a la atención de los enfermos son el amor, la compasión, la ayuda desinteresada, la no discriminación, el cuidado diligente y la misericordia”, indicó monseñor Morel Diplán.

“Hoy vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, lo inmediato, de las prisas, del descarte y la indiferencia, que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para mirar las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor. Debemos detenernos, porque el otro es importante”, expresó. Asimismo, cuestionó: “¿Quién es el prójimo? ¿Es un simple paciente, un enfermo, un expediente? ¿Es un número o un símbolo?”, subrayando que el prójimo tiene rostro, sentimientos y sufrimiento.

“Cuidar la salud de los demás es el amor cristiano en acción, y no hay mejor manera de servir que asegurar que todos puedan disfrutar del mayor bienestar posible para vivir con dignidad. La salud es un bien común, no un bien de consumo ni de mercado; por eso, la atención médica debe ser garantizada para todos los ciudadanos, fortaleciendo cada vez más nuestro sistema de salud, para que cada persona, sin importar su condición laboral, nivel de ingresos o situación socioeconómica, tenga acceso al cuidado necesario”, enfatizó.

Valoró además el aporte de los médicos, el personal sanitario y los voluntarios: “Sus servicios al lado de los enfermos, realizados con amor y competencia, trascienden los límites de la profesión para convertirse en una misión. Sus manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre. Sean conscientes de la gran dignidad de su profesión, así como de la responsabilidad que esta conlleva”

En su mensaje para la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo, el Santo Padre recuerda que “La compasión del samaritano no puede quedarse en palabras o sentimientos, sino que exige gestos concretos de cercanía y solidaridad, especialmente hacia quienes sufren la enfermedad en contextos de fragilidad, pobreza, aislamiento y soledad. El mismo Cristo, Buen Samaritano, se acerca hoy a la humanidad herida para derramar, mediante los sacramentos, el óleo de la consolación y el vino de la esperanza”.

Por su parte, sor Trinidad Ayala Adames, coordinadora general de la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Santo Domingo, destacó que durante la XXXIV Jornada Mundial del Enfermo se impactó “a más de 143,000 personas, en su mayoría pacientes en situación de vulnerabilidad, llevando acompañamiento, orientación y atención allí donde más se necesita. Esto ha sido posible gracias al desarrollo de un programa de promoción de la salud, visitas y jornadas médicas, respaldado por el compromiso de más de 4,100 entes eclesiales”.

La Pastoral de la Salud reconoció a los entes eclesiales integrados por vicarías territoriales episcopales, zonas pastorales, sectores parroquiales, comunidades, agentes de pastoral, voluntariados y la amplia red de dispensarios médicos. Asimismo, expresó su agradecimiento por el respaldo de los medios de comunicación católicos y medios independientes.

Participaron en la Santa Eucaristía el ministro de Salud Pública y Asistencia Social, doctor Víctor Atallah; el doctor Eladio Pérez Antonio, viceministro de Salud Colectiva; el doctor Juan Gerardo Mesa Pérez, director de Habilitación de Servicios y Establecimientos de Salud del Ministerio de Salud; el pastor Milcíades Franjul, enlace del Poder Ejecutivo con la Comunidad Cristiana y coordinador del Gabinete de la Familia; y el teniente coronel Hipólito Peguero, representante del Cuerpo de Bomberos del Distrito Nacional.

Asimismo, se dieron cita la directora nacional de Enfermería del Ministerio de Salud, licenciada Yolanda Saturria; la directora de Salud Mental del Servicio Nacional de Salud (SNS), doctora Marisol Taveras; el presidente del Colegio Médico Dominicano, doctor Luis Peña Núñez; la presidenta del Colegio Dominicano de Psicólogos, licenciada Yanis Mejía Jiménez; además de directores regionales y hospitalarios, representantes del sector salud gubernamental y privado, organizaciones sin fines de lucro, enfermeras, pacientes, familiares y feligreses.

 
 
 

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