Escuela de Arte y Pintura Guillo Pérez: Un legado que sigue pintando el alma de Santo Domingo
- fussionvipmagazine

- 1 dic 2025
- 3 Min. de lectura
En el corazón de Santo Domingo, la Escuela de Arte y Pintura Guillo Pérez no solo enseña a pintar, sino a sentir, a descubrir y a transformar. Con más de 40 años de historia, esta institución fundada por el maestro Guillo Pérez y dirigida hoy por su hijo Willy, sigue siendo un faro de creatividad, sensibilidad y formación artística para todas las edades. Aquí, cada pincelada es un acto de libertad, y cada alumno, una obra en proceso
Por Ysabel Parra
En una esquina tranquila del Ensanche Evaristo Morales, en Santo Domingo, se encuentra un rincón donde el tiempo parece detenerse entre pinceles, lienzos y el murmullo suave de ideas que se transforman en formas y colores. Es un espacio donde los colores no se secan, las ideas no se agotan y la creatividad se respira en cada rincón como un perfume persistente.

La luz que entra por las ventanas acaricia caballetes llenos de vida, y el eco de las risas, las conversaciones sobre arte y los silencios concentrados convierten cada aula en un pequeño universo de creación.
Se trata de la Escuela de Arte y Pintura Guillo Pérez, un oasis artístico con más de cuatro décadas de historia, que no solo forma artistas visuales, sino que cultiva sensibilidad, disciplina y pasión por la expresión personal. Más que una escuela, es un refugio para el alma creativa de la ciudad, un espacio donde cada trazo cuenta una historia y cada estudiante descubre una parte de sí mismo.
La escuela lleva el nombre del célebre pintor dominicano Guillo Pérez, uno de los grandes referentes del arte plástico del país. Su obra, de fuerte influencia expresionista, marcó generaciones y sigue viva tanto en colecciones como en las paredes de esta escuela, que fundó con la visión clara de democratizar el arte: llevarlo a niños, jóvenes y adultos, sin elitismos ni barreras.

Más que un taller de pintura, Guillo soñó con una institución educativa que desarrollara talento, que formara con estructura pero también con libertad, y que ofreciera un espacio seguro para descubrir la propia voz artística. Ese sueño, con los años, tomó forma, creció y se consolidó como uno de los centros de formación artística más emblemáticos del país.
Hoy, la escuela es dirigida por su hijo, el también pintor Willy Pérez, quien ha heredado tanto el pincel como el compromiso educativo de su padre. Willy, artista de formación rigurosa, ha sabido renovar los programas y adaptar la escuela a los nuevos tiempos sin perder la esencia de su fundador.
Con una visión inclusiva, educativa y profundamente humana, ha ampliado la oferta formativa, abierto nuevos talleres y promovido el arte como herramienta de crecimiento emocional, intelectual y social. Para él, enseñar arte no es simplemente mostrar técnicas, sino guiar procesos personales de descubrimiento y expresión.

Willy comenta que la Escuela de Arte Guillo Pérez ofrece una estructura clara de aprendizaje dividida por niveles, con clases que combinan teoría, práctica y exploración. Los programas están diseñados para niños desde los 4 años, adolescentes, jóvenes y adultos, sin importar si tienen experiencia previa o no.
“Los niños inician con dibujo básico, formas y color, y progresan hacia paisajes, animales, figuras humanas y bodegones. Aquí no se trata solo de enseñarles a “pintar bien”, sino de estimular su creatividad, autoestima y concentración a través del arte”.
A partir de los 12 años, los estudiantes recorren un camino que va desde el dibujo académico hasta el manejo del color, la pintura al óleo, el retrato, el paisaje y la expresión libre. Las clases son dinámicas, personalizadas y permiten a cada alumno avanzar a su ritmo, guiado por profesores capacitados que también son artistas activos.
Uno de los aspectos más valiosos de esta escuela es que no se limita a enseñar técnicas. Aquí, el arte se entiende como una experiencia transformadora, capaz de cambiar la forma en que vemos el mundo y nos relacionamos con nosotros mismos.
Cada trimestre, los estudiantes tienen la oportunidad de participar en exposiciones colectivas, donde presentan sus obras al público. Estas muestras no solo son espacios para mostrar talento, sino para construir confianza, compartir procesos y celebrar logros.Muchos alumnos que comenzaron sin saber dibujar una línea, hoy exponen con orgullo sus piezas junto a otros artistas.
Además, la escuela organiza campamentos de verano, donde se integran otras disciplinas como música, teatro y danza, creando experiencias artísticas completas para los más jóvenes.
La Escuela de Arte y Pintura Guillo Pérez ha formado generaciones de creadores, ha llevado el arte a barrios y familias que nunca lo habían tenido cerca, y ha mantenido viva la llama del legado de su fundador, con pinceles que no se apagan y lienzos que siguen contando historias.
Bajo la dirección de Willy Pérez, el futuro de la escuela se ve tan vibrante como una paleta recién cargada de color: llena de posibilidades, entusiasmo y una firme convicción de que el arte es para todos.

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