Insulina y peso: cómo evitar subir de peso durante el tratamiento
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Especialistas de Mayo Clinic explican que, aunque la insulina puede favorecer el aumento de peso, es posible prevenirlo mediante una alimentación equilibrada, actividad física regular y un adecuado control médico del tratamiento
Por Ysabel Parra
Fotos: Cortesía Mayo Clinic
El tratamiento con insulina es fundamental para muchas personas con diabetes, y aunque a veces se relaciona con el aumento de peso, esto no tiene por qué ocurrir necesariamente. Especialistas de Mayo Clinic señalan que, con ciertos cambios en el estilo de vida y un buen seguimiento médico, es posible mantener un peso saludable mientras se utiliza esta terapia.
La insulina cumple un papel esencial al permitir que la glucosa entre en las células y sea utilizada como fuente de energía, lo que ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre. Sin embargo, cuando se consumen más calorías de las que el cuerpo necesita, el exceso de glucosa termina almacenándose en forma de grasa. Este mecanismo puede contribuir al aumento de peso, especialmente en personas que están bajo tratamiento con insulina.

Para evitar este efecto, Mayo Clinic recomienda prestar atención a la alimentación diaria. Reducir la ingesta calórica y elegir alimentos más saludables, como frutas, verduras y granos integrales, puede marcar una gran diferencia. También es útil organizar las comidas de manera equilibrada, priorizando las verduras sin almidón, acompañadas de proteínas y una porción moderada de carbohidratos. Controlar el tamaño de las porciones, evitar repetir platos y optar por agua en lugar de bebidas azucaradas son medidas sencillas pero efectivas.
Otro aspecto importante es no saltarse comidas. Aunque pueda parecer una forma de reducir calorías, omitirlas puede provocar un aumento del apetito más adelante y favorecer decisiones alimentarias poco saludables. Además, en personas que utilizan insulina, esto puede generar episodios de hipoglucemia si no se ajusta adecuadamente la dosis.
La actividad física también desempeña un papel clave. Realizar ejercicio de forma regular no solo ayuda a quemar calorías, sino que mejora la manera en que el cuerpo utiliza la insulina. Se recomienda acumular al menos 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular. No obstante, es importante consultar con un profesional de la salud sobre cómo adaptar la dosis de insulina o la alimentación, ya que el ejercicio puede disminuir los niveles de glucosa incluso varias horas después.

Además, Mayo Clinic indica que existen otros medicamentos para la diabetes que pueden contribuir al control del peso e incluso permitir reducir la cantidad de insulina necesaria. Por ello, es recomendable hablar con el médico para evaluar si estas opciones pueden integrarse en el plan de tratamiento.
Finalmente, los especialistas advierten que nunca se debe modificar la dosis de insulina por cuenta propia con el objetivo de evitar subir de peso. Reducirla sin supervisión médica puede elevar los niveles de glucosa en sangre y aumentar el riesgo de complicaciones graves.

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