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Osteopenia: Cuando los huesos empiezan a pedir ayuda

  • Foto del escritor: fussionvipmagazine
    fussionvipmagazine
  • 4 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

La osteopenia, aunque muchas veces pase desapercibida, es una llamada de atención que no debe ignorarse. Realizar una densitometría ósea a tiempo, especialmente a partir de los 50 años o si se tienen factores de riesgo, puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida a largo plazo


Por Ysabel Parra

Casi nunca le prestamos atención a la salud de nuestros huesos, hasta que algo nos obliga a detenernos y tomar conciencia. La osteopenia es justamente una de esas primeras señales que el cuerpo envía para advertirnos que algo no está funcionando bien.

De acuerdo con Clínica Mayo, la osteopenia representa una pérdida importante de densidad ósea que, aunque no es tan grave como la osteoporosis, debilita los huesos y los hace más propensos a fracturas. Es una condición silenciosa, sin síntomas evidentes, que solo puede detectarse mediante una prueba de densidad mineral ósea. Esta prueba mide el nivel de calcio y otros minerales presentes en los huesos, y un puntaje T entre -1 y -2.5 que confirma el diagnóstico.

A menudo, las personas se sorprenden al recibir este diagnóstico, ya que no suele haber señales claras. Sin embargo, diversos factores pueden estar actuando en silencio para debilitar nuestra estructura ósea. El envejecimiento natural, especialmente en mujeres después de la menopausia, provoca una disminución en los niveles de estrógeno, una hormona fundamental para la salud ósea, asegura la organización de investigación. 

Pero no solo la edad influye. Un estilo de vida sedentario, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo, y una dieta pobre en calcio y vitamina D son factores que también afectan directamente la fortaleza de nuestros huesos. Incluso ciertas enfermedades y medicamentos pueden acelerar esta pérdida.

La buena noticia es que la osteopenia no significa una sentencia definitiva. Más bien, es una oportunidad para actuar a tiempo. Uno de los pilares fundamentales para prevenir y tratar la pérdida de densidad ósea es la alimentación. Incluir en la dieta diaria alimentos ricos en calcio, como verduras de hoja verde, pescados grasos y productos fortificados, es esencial para proporcionar a los huesos los nutrientes que necesitan para mantenerse fuertes, refiere la publicación.

Además, la vitamina D cumple un papel fundamental en la correcta absorción del calcio por parte del cuerpo. Puede obtenerse a través de ciertos alimentos y también mediante la exposición al sol, aunque en algunos casos es necesario recurrir a suplementos, siempre bajo indicación médica.

Junto con la alimentación, el ejercicio físico regular es una herramienta poderosa para mantener la salud ósea. Actividades que implican soporte de peso, como caminar a paso ligero, correr, bailar o practicar deportes como el tenis, estimulan los huesos al ejercer presión sobre ellos, lo que favorece la formación y el mantenimiento de la masa ósea.

Además, los ejercicios de equilibrio y fuerza muscular ayudan a prevenir caídas, uno de los principales riesgos para personas con huesos frágiles.

Modificar ciertos hábitos también es esencial. Abandonar el tabaco y reducir al mínimo el consumo de alcohol no solo mejora la salud general, sino que tiene un impacto directo sobre la densidad ósea. Dormir bien, reducir el estrés y mantenerse activo en el día a día son también estrategias eficaces para cuidar el sistema musculoesquelético.

En algunos casos, especialmente cuando existe un riesgo elevado de fractura o ya ha habido una, el médico puede considerar necesario el uso de medicamentos específicos. Los bifosfonatos son los más utilizados, ya que ayudan a reducir la pérdida ósea. También se puede recurrir a la calcitonina u otros tratamientos hormonales, según las características de cada paciente. Sin embargo, es fundamental que cualquier medicación sea indicada por un profesional y forme parte de un plan integral de tratamiento.

Un diagnóstico temprano permite tomar decisiones que no solo previenen la progresión hacia la osteoporosis, sino que también evitan fracturas y limitaciones físicas en el futuro.

Cuidar los huesos es una inversión en el bienestar y la autonomía. La osteopenia no es una sentencia, sino una oportunidad para fortalecer el cuerpo desde adentro. Adoptar hábitos saludables, mantenerse en movimiento, alimentarse bien y acudir regularmente al médico son pasos sencillos pero poderosos. Porque cuando los huesos hablan, lo más inteligente es escucharlos.



 
 
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