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Rubén Blades recuerda a Willie Colón: un legado que trasciende la salsa

  • fussionvipmagazine
  • hace 11 horas
  • 3 Min. de lectura

El mundo de la salsa quedó de luto al despedir a uno de sus arquitectos más visionarios y determinantes. Falleció Willie Colón, trombonista magistral, compositor audaz y productor brillante, neoyorquino de ascendencia puertorriqueña, cuya creatividad y carácter revolucionaron el sonido salsero durante la segunda mitad del siglo XX.

Con su trombón afilado y su instinto innovador, Colón no solo interpretó música: la transformó. Amplió sus fronteras, la dotó de narrativa urbana, conciencia social y ambición conceptual, y ayudó a convertirla en una expresión cultural de alcance continental. Su partida marcó el fin de una era, pero su legado quedó sembrado para siempre en la historia grande de la música latina.

La noticia provocó innumerables reacciones en el ámbito musical latinoamericano, pero una de las más sentidas fue la del cantautor panameño Rubén Blades, quien compartió un extenso mensaje en el que recordó no solo al artista, sino también al amigo y compañero creativo con quien redefinió el alcance temático y musical de la salsa.

Rubén Blades y Willie Colón. Foto: Rubén Blades.
Rubén Blades y Willie Colón. Foto: Rubén Blades.

Blades evocó su último encuentro con Colón, ocurrido el 3 de abril de 2023 durante el velorio del bongosero Jorge “Georgie” González. La escena había sido inesperada: una mano en el hombro, un giro, y allí estaba Willie. A pesar de las diferencias pasadas, la conversación fue cordial. Para Blades, más allá de desacuerdos personales, siempre prevaleció el respeto por lo que habían construido juntos: seis años, seis álbumes y una serie de producciones que ampliaron el horizonte creativo del género.

El primer encuentro entre ambos había ocurrido en Panamá, hacia 1967 o 1968, cuando Colón visitó el país junto a Héctor Lavoe para tocar en carnavales. Blades recordó haber quedado impactado por la energía rebelde de aquella joven banda. Años después, la unión entre el trombonista neoyorquino y el cantautor panameño transformó la estructura tradicional de la salsa.

Hasta entonces, el género giraba principalmente en torno a letras dirigidas al baile y narrativas limitadas a la cotidianidad del barrio. Juntos introdujeron contenido urbano más amplio, reflexión social y política, una perspectiva panamericana y una ambición conceptual en arreglos y producción.

El punto culminante de esa etapa fue el álbum Siembra, considerado uno de los discos más influyentes en la historia de la música latina. En temas como “Plástico”, incluyeron un llamado explícito a la unidad latinoamericana, gesto que Blades recordó al comparar aquel mensaje con las banderas desplegadas por Bad Bunny en el Super Bowl.

Blades también destacó la audacia artística de Colón, mencionando producciones menos conocidas como El Baquiné de los Angelitos Negros, un trabajo conceptual realizado para PBS que no fue un éxito de ventas, pero que evidenció la inquietud creativa del músico. Señaló que Willie había estado dispuesto a arriesgarse, reconociendo su inteligencia musical y su enorme capacidad como productor.

En su mensaje, el artista panameño recordó episodios complejos compartidos, como la controversia en Miami tras interpretar “Tiburón” en los años 80, o la presentación en el mítico Studio 54, donde Colón lo defendió ante reclamos del promotor por comentarios políticos hechos en el escenario.

Blades no evitó mencionar diferencias personales posteriores, incluyendo disputas legales y desacuerdos políticos, pero insistió en que nada de ello borraba la magnitud de lo que habían creado musicalmente ni eliminaba el afecto que mantuvo hacia su colega.

Para Rubén Blades, la historia compartida con Willie Colón fue más que una colaboración artística: fue una conjunción providencial entre dos jóvenes músicos, uno de Nueva York vía Puerto Rico y el otro de Panamá, que lograron llevar la salsa a una dimensión continental. Su obra sembró mensajes de unidad latinoamericana, conciencia social, identidad cultural, solidaridad y esperanza.

Willie Colón se había ido físicamente, pero su legado continuó presente a través de quienes amaron la música y el baile, apreciaron la fuerza y vitalidad de sus arreglos y se identificaron con letras que documentaron realidades compartidas a lo largo y ancho de América Latina.

El mensaje concluyó con palabras cargadas de espiritualidad y gratitud:

“Usted no está muerto, compadre. Al contrario; ahora es que Usted comienza a vivir.”

Con esa despedida, Rubén Blades honró la memoria de su antiguo compañero y reafirmó el carácter trascendente de su legado. Willie Colón dejó una huella indeleble en la historia de la salsa y en la identidad cultural latinoamericana.










 
 
 

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