Una novela alegórica sobre la fragilidad de la memoria y la identidad cultural
- fussionvipmagazine
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En "El Guardián de la Soberanía", el periodista y escritor Wilfredo Polanco presenta una obra situada en la frontera entre la alegoría literaria y la reflexión filosófica. A través de una narrativa contenida y deliberadamente sobria, la novela explora uno de los temas más urgentes de la contemporaneidad: la vulnerabilidad de la memoria colectiva en una época en la que el lenguaje, los símbolos y los relatos compartidos parecen desvanecerse bajo el impulso de la aceleración tecnológica.
El protagonista, Aurelian, nombre de raíz latina, recorre territorios que ya no figuran en los mapas oficiales, acompañado por Lex, un caballo que funciona tanto como presencia física como metáfora de aquello que permanece fiel cuando todo lo demás se borra. Su travesía no persigue gloria, dominio ni expansión territorial; busca, más bien, la custodia de las palabras esenciales, aquellas que aún sostienen el significado profundo de una comunidad.
Uno de los aciertos de la novela reside en su capacidad para construir un universo simbólico sin caer en la abstracción hermética. Polanco elabora imágenes poderosas, pueblos que han perdido sus nombres, caminos erosionados por la historia, ríos que arrastran recuerdos, para plantear una pregunta que atraviesa la política, la cultura y la tecnología: ¿qué queda de un pueblo cuando renuncia a recordar aquello que le da nombre?

La obra incorpora influencias contemporáneas, entre ellas las reflexiones del CEO de NVIDIA, Jensen Huang, sobre la necesidad de que cada nación preserve su soberanía cultural en el ámbito de la inteligencia artificial. Polanco traslada esta idea al terreno literario mediante una lectura provocadora: así como los Estados pueden delegar su infraestructura tecnológica, también pueden delegar, y perder, la arquitectura simbólica que los define.
En términos estilísticos, la prosa es sobria, precisa y deliberadamente rítmica. No busca deslumbrar con artificios, sino sostener un tono íntimo y reflexivo que acompaña el viaje del protagonista. La novela avanza con paso firme, más desde la meditación que desde la acción, y encuentra su fuerza en los silencios, las pausas y los significados sugeridos.
El Guardián de la Soberanía se inscribe en una tradición latinoamericana de novelas conceptuales que dialogan con el pensamiento político y la filosofía del lenguaje, sin perder accesibilidad. Su lectura deja la sensación de haber recorrido un territorio a la vez imaginario y profundamente real: aquel en el que una comunidad decide qué recordar y qué dejar desaparecer.
Es, en definitiva, una obra que interpela al lector no solo como espectador, sino como custodio activo de la memoria. Una novela que se lee, pero sobre todo, se piensa. La novela se encuentra disponible en tapa blanda y en edición Kindle, y forma parte del circuito editorial digital internacional a través de Amazon:https://www.amazon.it/dp/B0FH5QKJF4